La síntesis de voz usa ritmo pausado, dicción neutra y control de volumen accesible. Los botones físicos, separados y convexos, se distinguen por forma y color, no solo por tonalidad. El texto respira en tipografía legible y tamaños escalables. Ofrecemos modo silencioso para entornos sensibles. Cada mensaje inicia con la acción clave y termina con alternativas claras, evitando laberintos de confirmaciones que confunden más de lo que ayudan.
Vibraciones cortas confirman acciones sin asustar; animaciones lentas explican transiciones, nunca distraen. Indicadores luminosos emplean contraste fuerte y patrones repetibles, útiles para baja visión. Las alertas críticas combinan dos canales mínimos, con prioridad a claridad sobre espectacularidad. Ajustes personales se guardan localmente, respetando preferencias sensoriales. Si una persona necesita silencio total, el carrito ofrece equivalentes visuales y táctiles de igual jerarquía, sin perjuicio en la experiencia.
Diseñamos pasos cortos, con objetivos únicos por pantalla o instrucción. No hay trampas: cada error sugiere una salida segura, sin culpas ni bloqueos. Proporcionamos vistas previas antes de confirmar acciones costosas y recordatorios oportunos, nunca invasivos. Los íconos son consistentes, descritos por texto alternativo. Si el sistema no entiende, admite la duda y pide repetir, en lugar de inventar resultados. La paciencia tecnológica también es inclusión.